La igualdad no es una frase bonita ni una palabra para repetir sin pensar. Es una prueba moral: revela si una sociedad protege al vulnerable, forma criterio, reconoce el mérito legítimo y evita que la ventaja se convierta en abuso. Entre hambre, poder, mercado, jerarquía y responsabilidad, este texto pregunta qué hacemos con el débil cuando nadie nos obliga a mirarlo.